En el cruce de los cuatro caminos hay que tomar una decisión. ¿Por cual de ellos se decidirá? Habrá quien mire al sol o a las estrellas o a cualquier otra referencia posible, y opte por uno de ellos. Seguramente acertará. Cuando llegue a su destino es bastante posible que comente: "¡Que suerte he tenido, elegí bien!"Otro caminante, tal vez menos avispado, saque una moneda y decida por sorteo qué camino escoger. Es bastante posible que las leyes de las probabilidades se pongan en marcha y tenga que volver de nuevo al cruce de caminos para desandar lo andado. Y aunque esto no ocurra y acierte a la primera su comentario será "¡He tenido mucha suerte, he conseguido llegar al sitio!"
Hay muchas veces que se confunde inteligencia y suerte y es posible, lo iremos comentado, que el mayor enemigo de la suerte (entendida como fortuíta) sea la inteligencia. Tal vez por eso en vez de atribuir suerte a alguno le deberían reconocer inteligencia.
