Uno de los mejores métodos para que la suerte te sonría es que tú le sonrías a la vida. No sé si habéis probado sonreír con frecuencia. Mantener esta actitud en tu trabajo, en tu ámbito social, con los demás, suele provocar reacciones de sorpresa. Al principio no. Pero a medida transcurre el tiempo y los demás ven cómo eres capaz de seguir en esa filosofía, empieza a cundir la curiosidad. ¿Por qué sonríes? ¿Es que eres feliz siempre? Incluso. ¿Me tomas el pelo? Hay mucha gente que desconfía. Que no es capaz de pensar que la sonrisa, además de ser señal de felicidad, puede ser un acto de reivindicación continuo. Les dices a los demás que estás ahí, de manera abierta, que les valoras, que tienes ganas de aprender, de absorber todo lo que te rodea y de crecer. Bueno, y también de creer. Y poco a poco, la actitud de muchos de los que frecuentas, empieza a cambiar. Rebajan la agresividad, se tranquilizan, e incluso te empiezan a dar confianza. Se acercan a ti con otra actitud, mostrando su mejor cara. Empieza entonces el camino de crecimiento en cadena. Tú sonríes a los de al lado, ellos a su vez empiezan a ver los efectos beneficiosos, y consigues influir positivamente en tu ambiente. Eso hace que las cosas funcionen mejor y que en algún momento te ocurra algo positivo, tal vez …achacable a la suerte.
Aprovecho para dar la bienvenida a dos nuevos seguidores: María y Mercedes Ridocci. Ya sabéis donde estamos y a lo que nos dedicamos. Cualquier aportación que queráis hacer será bienvenida. Gracias por pasear por aquí.
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